¿Cree que deberían hacerse públicas las operaciones en las que ha intervenido la princesa Corinna?
José Juan López Cabezuelo, articulista del diario EL PUEBLO de AlbaceteNos enteramos de la misa, la media
EL discurrir de la política española se acerca peligrosamente a una mezcla insoportable de opereta y esperpento; la picaresca de antaño es un juego de niños comparada con lo que nos ofrece la actualidad cotidiana. Que se dé información a puerta cerrada y en secreto no hace sino favorecer que lo hablado sea propalado con el sesgo interesado de quien lo divulgue. Se acaba contando todo, mejor o peor, pero siempre con intenciones e intereses no del todo confesables. Uno de los males de nuestro tiempo es que creemos estar informados, pero nos enteramos de la misa, la media.
Como es bien sabido, todo viene del caso Urdangarín. La estrategia inicial de dejar a la Casa Real, y al Rey, al margen del asunto, incluso de presentar la actuación del Monarca como decisiva para acabar con las actividades “empresariales” de su yerno, ha sido cuestionada por las informaciones conocidas hasta ahora. Hay muchas preguntas sin responder y demasiadas dudas razonables.
La irrupción en el embrollo de la denominada “princesa alemana”, Corinna, “amiga íntima y entrañable de Juan Carlos”, más allá de la hipocresía de los eufemismos utilizados por los medios, añade más confusión, si cabe. Que estos asuntos vayan de los periódicos denominados serios a las revistas de corazón no hace sino incrementar la sensación de que estamos antes un vodevil que puede costarle caro a la Monarquía. Y con razón.
Francisco del Hoyo, articulista del diario EL PUEBLO de AlbaceteSi el CNI cuenta todo lo que hace, ¿para qué lo queremos?
La princesa Corinna es una aristócrata dedicada a los negocios y que mantiene una buena amistad con el Rey, al que por cierto está haciendo un flaco favor por no mantener la boca cerrada y dando carnaza a la prensa rosa.
Si el Gobierno la ha contratado para mediar en asuntos internacionales de interés para España, es libre para hacerlo, con ésta o con cualquier otra persona que disponga de la influencia necesaria, sin necesidad de cacarearlo por la calle. Si para ello el Gobierno ha tenido que darle un trato especial en cuanto a protección es algo que no admite discusión.
Si la señora Corinna ha hecho negocios con Urdangarín , eso es harina de otro costal y por ello debe investigarse.
No entiendo que el CNI tenga que dar explicaciones de las acciones propias de su competencia salvo al Gobierno y a la Comisión correspondiente del Congreso y si por razones de Estado se hace a puerta cerrada como hoy, la obligación de los diputados es guardar silencio.
Claro que tratándose de Cayo Lara, su incontinencia verbal es notoria y más cuando se trata de ir contra la Corona o contra la idea de España; él sueña con una república bolivariana.
















