LAS CUATRO ESQUINAS
Huelga Real
Viernes, 8 de marzo de 2013No sabemos si por aquello tan manido de que “en ausencia del gato, los ratones retozan”, y coincidiendo con la baja médica real, el personal laboral al servicio de la Corona ha decidido convocar por primera vez en la historia de la democracia una huelga por, según argumentan, la modificación unilateral de sus condiciones de trabajo, que entienden vulnera el Convenio Colectivo en vigor. Alegan ajustes y recortes palatinos por la vía de hecho.
El colectivo realmente indignado, alrededor de quinientas personas, secundará un parón de estratégicas cuarenta y ocho horas -al haber sido programado para Jueves Santo y Viernes Santo- mientras el Monarca guardará convalecencia de dos a seis meses. Y es que no es lo mismo llamar que salir a abrir, ya me entienden. Junto a dicha medida, los trabajadores han cursado ya sus correspondientes demandas ante la jurisdicción social, en búsqueda de la aplicación del principio pro operario en defensa de sus regios derechos y en detrimento de las felonías laborales. No está claro, en mi opinión, que se trate de trabajadores adscritos a la Corona, sino a Patrimonio Nacional, dependiente por tanto del Ministerio de la Presidencia.
No obstante, a efectos prácticos, los atribulados trabajadores sí vienen prestando sus servicios directamente a la Corona, a través de centros como el Palacio Real, San Lorenzo de El Escorial, El Valle de los Caídos, el Real Sitio de El Pardo y el Real Sitio de Aranjuez. Guardeses, jardineros, conductores, camareros, palafreneros, alabarderos y personal de museos oficiarán su particular vía crucis en semana santa. Nótese que algunos de los oficios suenan a decimonónicos, en claro contraste con profesiones actuales tales como headhunter o project manager. Según parece, la tijera ha llegado a Palacio, aunque es bien sabido que “el Rey reina pero no gobierna”.
La información es confusa. A modo de ejemplo, los alabarderos, fundados en el siglo XVI, son personal militar y, por ende, no debieran tener derecho a la huelga. El Sindicato convocante quizá haya pretendido dotar de mayor onda expansiva la adscripción genérica e imprecisa del referido personal a la Corona, buscando el consiguiente estruendo mediático y aprovechando la coyuntura de los malos tiempos que corren para la Monarquía española. La actualidad real se debate entre la posible abdicación por incapacidad de su titular y el peregrinaje judicial de Don Iñaki I “El Yernísimo”. Y ahora una huelga.
Qué tiempos aquellos en que, otrora, los reyes y príncipes solían hacer regalos en ciertos días del año a sus criados, quienes orgullosos de la prebenda vestían pomposos de librados. Mucho nos tememos que, durante su larga rehabilitación, vaya a tener que lidiar con el actual desaguisado el Príncipe heredero, al que gustosamente ha cedido el testigo –que no el título- su maltrecho padre. Y es que, como afirmaba Benjamin Franklin, “la corona real no cura el dolor de cabeza”.


















